Sean felices, queridos amigos.

Sean felices, queridos amigos.

(vía syntheticpubes)


Las hermosas tetas de Salma Hayek en “Frida”.

Las hermosas tetas de Salma Hayek en “Frida”.


El amor que no podía ocultarse. Un cuento de Enrique Jardiel Poncela.

Durante tres horas largas hice todas aquellas operaciones que denotan la impaciencia en que se sumerge un alma: consulté el reloj, le di cuerda, volví a consultarlo, le di cuerda nuevamente, y, por fin, le salté la cuerda;

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Cuatro acercamientos a la belleza total a través de trabajo erótico de Dimitri Borisov.


Efectos ópticos sorprendentes que te desconcertarán la mente.

(vía ambivalencia)


- “Ya voy, mamá, que estoy leyendo algo en Internet…”

- “Ya voy, mamá, que estoy leyendo algo en Internet…”

(vía ambivalencia)


Arthur Miller paseando con Pablo Neruda por Nueva York en 1966.

Arthur Miller paseando con Pablo Neruda por Nueva York en 1966.


Nadie lo sabe. Un relato monumental de Sherwood Anderson.

George Willard se levantó del escritorio que ocupaba en las oficinas del Winesburg Eagle, miró cautelosamente a su alrededor y salió con precipitación por la puerta trasera.

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Una lectora sagaz envía esto para que nunca dejes de leer nuestros contenidos.

Una lectora sagaz envía esto para que nunca dejes de leer nuestros contenidos.


En el bosque. Un relato de Ryunosuke Akutagawa que debería leer todo el que quiera ser escritor.

Declaración del leñador interrogado por el oficial de investigaciones de la Kebushi

-Yo confirmo, señor oficial, mi declaración. Fui yo el que descubrió el cadáver. Esta mañana, como lo hago siempre, fui al otro lado de la montaña para hachar abetos. El cadáver estaba en un bosque al pie de la montaña. ¿El lugar exacto? A cuatro o cinco cho, me parece, del camino del apeadero de Yamashina. Es un paraje silvestre, donde crecen el bambú y algunas coníferas raquíticas.

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Un regalo para nuestros lectores: una lectora.

Un regalo para nuestros lectores: una lectora.


Juan Carlos Onetti y Jorge Luis Borges en una foto emblemática. Lo que poca gente sabe es que no se la llevaron nada bien. Parece que a Onetti no le simpatizó Borges, y cuando quiso provocarlo incluso les preguntó a él y a sus acompañantes que qué le veían a Henry James. Onetti sabía que Borges y sus borgianos eran fanáticos de ese escritor estadounidense y quiso provocarlos. Parece que lo logró.

Juan Carlos Onetti y Jorge Luis Borges en una foto emblemática. Lo que poca gente sabe es que no se la llevaron nada bien. Parece que a Onetti no le simpatizó Borges, y cuando quiso provocarlo incluso les preguntó a él y a sus acompañantes que qué le veían a Henry James. Onetti sabía que Borges y sus borgianos eran fanáticos de ese escritor estadounidense y quiso provocarlos. Parece que lo logró.


Placer. Un poema de Charlotte Brontë.

El Placer verdadero no se respira en la ciudad,
Ni en los templos donde el Arte habita,
Tampoco en palacios y torres donde
La voz de la Grandeza se agita.

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Desnuda y en blanco y negro, arte, como todo lo nuestro: La rubia de nuestros sueños y los tuyos.


Yo vengo del trópico: Cómo aprender otro idioma sin morir en el intento. Por @LaurinIsabel.