Bueno, sí… se le ve algo más de lo que inicialmente buscábamos, pero lo agradecemos.

Bueno, sí… se le ve algo más de lo que inicialmente buscábamos, pero lo agradecemos.


Matar a un niño. Un cuento de Stig Dagerman traducido por Nelson del Castillo.

Es un día suave y el sol está oblicuo sobre la llanura. Pronto sonarán las campanas, porque es domingo.

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Nunca descalifique el uso de medias… mientras más delgada sea la prenda a quitar, mejor.

Nunca descalifique el uso de medias… mientras más delgada sea la prenda a quitar, mejor.


Un brevísimo cuento de Augusto Monterroso solo para quienes saben quién era Heráclito.

Cuando el río es lento y se cuenta con una buena bicicleta o caballo sí es posible bañarse dos (y hasta tres, de acuerdo con las necesidades higiénicas de cada quién) veces en el mismo río.


Si le gustan las pelirrojas, ahora le gustará solo esta pelirroja.


La aventura de un matrimonio. Por Italo Calvino.

El obrero Arturo Massolari hacía el turno de noche, el que termina a las seis. Para volver a su casa tenía un largo trayecto que recorría en bicicleta con buen tiempo, en tranvía los meses lluviosos e invernales. Llegaba entre las siete menos cuarto y las siete, a veces un poco antes, otras un poco después de que sonara el despertador de Elide, su mujer.

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Bueno, esto es solo para los fanáticos de las flacas.

Bueno, esto es solo para los fanáticos de las flacas.


Tlön, Uqbar, Orbis Tertius. Por Jorge Luis Borges.

I

Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el fondo de un corredor en una quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía; la enciclopedia falazmente se llama The Anglo-American Cyclopaedía (New York, 1917) y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannica de 1902.

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Alégrese, a continuación verá muchas nalgas de señoritas muy atractivas. 


Meter el diablo en el infierno. Por Giovanni Boccaccio

En la ciudad de Cafsa, en Berbería, hubo hace tiempo un hombre riquísimo que, entre otros hijos, tenía una hijita hermosa y donosa cuyo nombre era Alibech;

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Detallitos que nos hacen felices…

Detallitos que nos hacen felices…

(vía ambivalencia)


Pecado de omisión, un cuento impresionante de Ana María Matute. ¡Impresionante!

A los trece años se le murió la madre, que era lo último que le quedaba. Al quedar huérfano ya hacía lo menos tres años que no acudía a la escuela, pues tenía que buscarse el jornal de un lado para otro. Su único pariente era un primo de su madre, llamado Emeterio Ruiz Heredia.

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¿Verdad que es facilito colaborar con nosotros? Tómate tu foto y envíala…

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Entrevista al escritor Alberto Laiseca “Personaje cultural”, un programa que nos encantó.


Lo mejor de todo es que ella no solo es preciosa. También escribe poemas bien bonitos.

Lo mejor de todo es que ella no solo es preciosa. También escribe poemas bien bonitos.